viernes 10 de junio de 2011

NO EXISTE DEMOCRACIA EN PERÚ

Felizmente no sufragué. Y si lo hubiese hecho sería para ahorrarme la multa por omisión. Además me resultan aberrantes el fujimorismo y el humalismo-chavismo-velasquismo.

Decir que tuvimos que ir a las urnas a celebrar una fiesta democrática es una falacia, la fanfarronería más grande del sistema político (entre otras verborreas).

El periodismo y sus secuaces indujeron a la población a ser consciente en elegir a uno de los dos, porque no hacerlo sería - para ellos - una irresponsabilidad.

Me pregunto qué clase de democracia es la que - por exigencia (porque el voto debería ser electivo y no obligatorio) - tenga que elegir entre dos sinvergüenzas, comechados, conchudos y vendepatrias que no quieren otra cosa que perpetrarse en el poder – como lo hace la mayoría de políticos – para despojar al país de lo poco que queda.

Keiko Fujimori prometió que no indultaría a su padre. Pero hubiese buscado mecanismos para declararlo inocente y dejarlo en libertad, o en el peor de los casos lo hubiera enviado a una casa de reposo como un acto humanitario para que el envejecido reo siga haciendo de las suyas desde una silla mecedora.

Por otro lado, Ollanta Humala es tan patán, sinuoso y mequetrefe como su amo y señor el gorila paracaidista Hugo Chávez, quien dictará desde sus oficinas petroleras las directrices que su servil y bufón Humala tendrá que obedecer, por plata, protección y poder.

Y es que ahora la “chavista República Bolivariana del Perú” se encaminará al círculo vicioso del presidente venezolano, con ”Aló presidente” todos los domingos en canal 5 y 7, cierre de señal de canales y medios de comunicación, y un racismo y discriminación social del que aún no sale el pueblo venezolano. Cónchale vale!

SI Venezuela fuera como lo quieren pintar los chavistas venezolanos y humalistas, valdría la pena el riesgo. Pero en Venezuela la inflación es incontenible y su reducción de la pobreza no va de la mano con la realidad. Chávez reparte pobreza a cambio de votos. Narcotiza a la gente ignorante de su país con regalitos y ofertas baratas. Las propinas pueden ser bien recibidas al principio, pero de regalos no se desarrolla un pueblo. El gobierno de Venezuela no permite el crecimiento porque quien crece es imperialista, quien progresa es traidor, quien quiere sobresalir es burgués. Por eso sus sobones y pajes se aseguran que el pueblo esté tranquilo con arepas y maní.

Ollanta Humala tendrá que enfrentar sus propias ideas si quiere sostener la economía nacional, pero así como Fujimori – que ofrecía una concertación en el debate con Vargas Llosa – terminará ingeniándosela para cerrar el Congreso y abrir una Asamblea Constituyente para perpetuarse en el poder. Ni qué decir de las joyas que lo rodean. Lo mismo hubiese pasado si ganaba la hija de Fujimori.

Entonces, debo pensar que elegir entre dos reverendos pendejos y sus sobones es la fiesta de la democracia? Y quién los ha elegido como candidatos? El pueblo o el dinero y las influencias?

Cómo se es candidato? Acaso no son los que más dinero invierten, más promociones tienen en un partido político por conveniencia y por los lacayos y vividores de siempre? La democracia es elegirlos? Yo no creo que exista democracia en Perú. Es la estafa al país de un grupo de personas (políticos, instituciones, la misma prensa) Quiénes manejan esos grupos de poder: la gente de dinero y que tiene intereses invertidos. Es la democracia que ellos implantan para el despojo sistemático y legalizado.

Pero qué puede importar eso en época electoral y mucho menos en otra época: Es el Perú, un país indescriptible – como dije hace mucho - pero no por la miscelánea geografía, sino por el modo en que conduce política y administrativamente su hacienda. Es una tierra herida, mixta, multicolor, heterogénea en todos los sentidos, lastimada por extraños pero más por propios. Un abanico de miserias y riquezas, de orgullo y deshonor, de opulencia y escasez, de aliento y apatía, de determinación y albur, de esperanza y decepción. Un país que nació dividido, y en donde por “democracia” se elige a los delincuentes, aquellos angurrientos de poder, ávidos de mamar el último flujo de su endeble país, al que robarán, al menos cinco años en el gobierno. Es un país sufrido, sacrificado y difícil, con un lamento indecible.

domingo 27 de febrero de 2011

PROBLEMAS

Marvin a veces trabaja. Por lo general es contratado para resolver problemas. Él no ha estudiado para resolver problemas, tampoco es su vocación ni es la actividad ideal para su trabajo, pero por lo general es llamado a resolver uno o varios.

Casi siempre lo ha hecho, como si fuera destinado a resolver los problemas de los proyectos en los que se sumerge. Marvin no disfruta plenamente en resolver problemas. Es más agotador que cualquier otra actividad. Peor aún, cuando pretende disfrutar o gratificarse de una solución objetiva aparecen de súbito e inmediatamente otros dos o más problemas para ejecutar acción.

Quizás el trabajo de solucionar problemas es más pesado y envejecedor que otros. Lo desventajoso de resolver problemas es que, de alguna forma, en cada respuesta exitosa dicho problema se lleva una parte de tu vida.

Marvin tiene que seguir trabajando. No tiene otra alternativa. No se imagina siquiera vivir de la literatura, es una utopía para la mayoría de los escritores. Todo lo contrario, tiene que resolver problemas si desea seguir escribiendo, además que tiene responsabilidades económicas que lo obligan a tener que habituarse a resolverlos.

El tipo de trabajo que tiene es paradógico. Marvin ha perdido sus grandes habilidades de memoria (indispensable para gerenciar contra las dificultades) a veces es distraído, y despistado, aunque tiene una gama de alternativas cognoscitivas y de aptitud que lo compensan, sobre todo la experiencia de muchos años resolviendo problemas es su mayor carta.

Pero lo que más preocupa a Marvin respecto a los problemas es saber quién resuelve los suyos. Porque si algo no pasa en el plano laboral, aparece en lo económico, personal o familiar, y el círculo de problemas sigue sin cesar, como si su trabajo estuviera programado para asfixiarlo. Pensó en muchas ocasiones en dejar de trabajar como solucionador de problemas, pero eso le generaría uno y más problemas. No todas las personas atraviesan lo mismo que Marvin ni ven las cosas desde su ángulo. Él siempre ha trabajado en eso, en producir esa carga de adrenalina que cada adversidad fomenta, y en convenio con las endorfinas agilizar su vida a un training avasallador.

Y sin embargo cuanto más problemas resuelve para la empresa que lo contrata, menos capacidad tiene de resolver los suyos. Marvin no discrimina eso como una cuestión de dinero, de tiempo, de energías, ni de interés. Simplemente es una máquina que analiza, discrimina, elabora hipótesis y resuelve (sin ese orden necesariamente) Su cabeza cabila en pensamientos inconstantes, aleatorios, desordenados que dan como resultado una resolución objetiva. Así justifica el sueldo que gana, el lugar donde vive.

Marvin aún cree que no ha nacido para resolver problemas, al menos eso intenta pensar. Ha nacido para escribir, esa es su vida. Lo demás es secundario. Porque en el mundo de la literatura no existen más problemas que el que se inventa, y es él quien mágicamente (como todo lo que pasa en la literatura) los puede desaparecer o intensificar. Para ese placer está destinado y tiene más adrenalida por producir.

Es la cuestión de la vida y de la mente: la necesidad frente al placer. Dejamos la necesidad por el placer? A qué precio? Es justo el precio de la necesidad? Y es acaso la necesidad de por sí un problema que resolver? Todo es relativo como el excitante ímpetu de crear, de jugar con la vida y la muerte, de la verdad y la ficción al escribir.

jueves 16 de octubre de 2008

LA RUBIECITA

Y Pucha! Qué difícil es contarlo - aseguraba. Desde luego, no es cosa de todos los días. Claro, porque es así en Lima, la ciudad donde nadie sabe quién es quien. Puedes ser tan normal o tan sano; tan puto o tan puritano; tan honorable o tan pendejo. Tan rico o tan pobre; tan high o tan cholo.

Porque aunque ahora el billete manda, la clase social todavía tiene algunos remanentes de fuerza, sobre todo en ciertas zonas de Lima. Marvin conocía todo tipo de tonos, desde el más monse hasta el más ficho. Para eso, ya había estado en varias fiestitas de alrededor, donde parece provincia, donde las cholitas bailan a su antojo porque saben que todas son así como ellas, y donde a nadie le interesa si se lavaron los pies, o si se cambiaron de ropa, o si acaso se han echado desodorante. Pero asimismo, estuvo en el otro lado, con más charm, arregladito, con rock y varias buenas flacas, donde sí era una nota diferente.


Porque en esos tonitos fichitos, del mismo modo hay de todo. Desde patitas rubicundos, con ternitos - algunos medio torrejas - elegantes y oliendo bien, con posesitas entre mañoseras y engreídas. Hasta las tías, fajaditas y apretaditas también, pero comestibles algunas (contaré luego de las viejas pitucas). Y por supuesto, flaquitas, con vestiditos finitos, zapatitos de tacos altos, de colores suaves, traiditos de Estados unidos o de Europa. Todas bien maquilladitas, con la espalda descubierta, que dejaba ver las pequitas atractivas, de esas que provoca contarlas una a una con toda calma, ya se imaginarán cómo, pues hasta la ropita interior era finita, con ornamentitos detallados y anatómicos para que ajusten la voluptuosidad, y para cubrir la exquisitez. Con peinados súper fichos, que las hacían ver unas muñequitas. Garbosas y riquísimas, en todo sentido.


Pero no faltan de entre esas chiquillas Light, algunas en busca de un tipo salvaje, pendejín. Tienen enamorado, pero te chequean en la fiesta porque a pesar de que tu ternito del Jockey Plaza no es el más fino, tienes cara de mañosón, de militar desenfadado, de albañil castigador. Con ganas de acariciar sin permiso, de besar con frenesí, de abrazar con vigor. Y claro! Eso quieren esas rubiecitas, porque sus enamoraditos, aunque se las chapan y de vez en cuando se las levantan, más andan pensando en sus tablitas hawaianas, o en quitarle la camioneta a sus viejos, o en el cd de Madonna o en otras idioteces de las que tienen en mente los de billete. Y esperan tu mirada, como diciendo: "ven, afáname que ya me cansé de los rubios y castaños, y mando a la eme a mi enamorado, además está borracho con el Whisky del viejo, y porque mis amigas no dirán nada. Anda! Sácame a bailar aunque sea la Bilirrubina, para moverme para ti y que veas lo que soy y lo que te puedo dar".

Aún suena la música. Algunos fuman por allí. Hasta los tíos, entre rubios y cenizos, están en onda, bigotudos varios de ellos, alucinando europeos, pero bien vestidos. Blazer blanco, zapatitos del mismo color, camisita italiana; dorados y gruesos relojes, caritos.

También son mañosos, porque se levantan a sus secretarias o a algunas chibolas a cambio de criarlas como hijas, desde luego, fuera de casa. No se sabe cómo hacía Marvin para caer transitoriamente en esos tonos, pero varias veces estuvo. En ocasiones con Jorge, porque también era pendejo, igual de sutil, pero con su estilo propio. Cómo entraban a esas fiestitas? Es un secreto suyo, luego me lo contó. Porque en Lima hay de todo - eso me lo decía siempre, y es verdad. La flaquita estaba buena, más alta que Marvin, por cierto. Vestido de seda, zapatos franceses de color del vestido, taquitos altos, que la hacían ver más piernona y le levantaba el fino derriere. Pechitos no tan abultados, pero blanquitos con pequitas, y coposos. La cabellera rubia, ojos claros, cara de calenturienta, pero linda. Él, a un lado, seriedad de puto, manos en los bolsillos, con su camisita de color oscuro seda veneciana, sin corbata, terno entallado, borceguíes militares, lustraditos también, mirando la multitud, e identificando a la gente. Fabricando la ambigüedad de que si era machito o gay solapa, eso servía. Viendo también cómo el enamoradito imbécil hacía sus ridiculeces producto del Whisky de su viejo, de esos que cuestan un huevo de plata. Y esperaba el momento, se hacía el que andaba en otra cosa, pero la miraba, no para que ella se dé cuenta, sino las amiguitas, riquitas también, de piecitos y potito finos; de tal manera que ellas le digan a Fiorellita Burga Rebagliatti que el pelado que parece oficialito militar la estaba chequeando, y que hoy puede chapar con él. Anda! No seas cojuda, no está mal. Un poco chato, pero ya pues! Qué pierdes!. Además es militar, debe estar en cuarentena, arriolaza, y estará fogosazo!, Además mira a tu pareja. En efecto, Lazlito estaba zampadazo, no sabía quién chucha era!. Los demás patas no se metían, estaban en lo suyo, y Fiore (así la llamaba su gentita, con tono nice) estaba con las amiguitas, una de ellas era la más alta de todas, Katiuska, súper despachadita, con un vestido negro, igual que el color de sus medias, buenazazaza.

Llegó la hora de la acción, porque hay que hacer las jugadas previas para que llegue el gol. Los dos estaban dispuestos. La mirada de Fiorella era elocuente, disimulando porque vaya a ser que el Lazlito estúpido se dé cuenta. Sonó un Baby, don´t forget my number, de Millie Vanilli, y la sacó. Marvin no era cojudo, tenía su clase cuando lo tenía que demostrar, no era apitucado, pero le ligaba hacerla de fichón, de categoría media. No era militar, pero sabía que para el alucine de aquellas chibolas lo tenía que ser, y seguía el cuento. Ella se hizo la disforzada al principio, como para medirlo, lo típico. Luego la conversa, cómo te llamas?, qué haces? Entre otras cojudecitas que sólo servían de preámbulo y protocolo para lo obvio. Fiore, mientras bailaba sensualmente (porque estaba en casa, y allí quién mierda le diría nada), lo miraba como diciendo: Vamos soldadito, chápame de una vez, que me arde la piel, llévame al patio, donde está oscurito, que te quiero para mí, aunque la idea sólo fuese una locura para ella. Nada despreciable la mujercita. Él, siempre pendejo, con su estilo también, de tez blanca, cabellito corto, de rostro raro, frentón, pero bañadito y oliendo bien, a una exótica pero intensa colonia de cuyo nombre mantenía en misterio.

Nada podía perder, como siempre. La casa grande, refinada, con jardín y piscina. Los perros estaban atados a los lejos, y la orilla de la pileta era un lugar genial. Lazlito, oh! El imbécil se dormía, mientras sus patas hablaban las huevaditas de siempre. Enséñame la casa, sí? - decía Marvin finamente. Claro! Huevadita también, pero era como decirle: vamos al jardín para regarte la parvada. Ella asintió porque quería, la casa era inmensa podía perderse dentro de ésta. El pisco sour la encendió, y también la mórbida cara de Marvin. Las otras flaquitas, riquitas también, hacían guardia, sonriendo. Ta que se pasó Fiore. Dónde está? U! Se llevó al milico al jardín, pendeja! El pelao tiene cara de mordedor. - A mí parece medio cabro! Sí, pero de esos que parecen y no lo son resultan ser lo mejores. Además, mírale las piernas, parece de la caballería. - Entonces , provecho!

Era singular lo que haría su apitucada amiguita. No siempre llega un tipo de tan lejos a La Molina (desde Lince. A una hora en auto) Caminaba con ella con sus manos en los bolsillos, de repente preparando la bolas... que iba a decirle. Bien fino era entonces. Lo que seguía era obvio. Esa fiestita high terminaba en lo mismo: tuquitos zampados, tías regalonas, viejos jateando en fino licor, y chibolas haciendo de las suyas. Todo era normal, por qué? Porque estaban en Lima, y Lima es eso. Para Marvin una flaca más que se levantaba (Jorge se agarró a otra hembrita en esa fiesta) Porque los chapes y levantes, no son exclusividad de Lima, ni de Chiclayo, ni de Trujillo, ni del billete, ni de la clase social. Ta qué cherry, amigas - contaba la rubicunda chiquilla, algo arrochada pero extasiada - agarré con un cachaquito, con un soldadito pendejo - mientras se mordía los labios. Viva el ejército peruano, carajo!

Fragmento de la novela “Maldito Paranoico”

miércoles 23 de enero de 2008

EGOÍSTA

Soy un hombre egoísta, lo reconozco. Cuando era pequeño me dijeron que tenía que compartir mis juguetes, pero me resistía. Por qué mis cosas valiosas las tengo que entregar a los demás - aunque sea un pequeño instante - aquellas pequeñas chucherías que guardaba con celo y pasión? No, no quise hacerlo nunca. Y por qué tendría que hacerlo ahora?

Soy un hombre egoísta, porque quiero ser el único que desea vivir esta sensación tan rica e inefable que siento por ti. Soy un hombre egoísta porque quiero robarte el aliento, hacerlo mío y respirar de ti, por eso a veces te beso y me apropio de tu oxígeno hasta que enrojezcas. Y porque también quiero arrancarte el gran suspiro de tu vida, hacer que veas las estrellas, los planetas y el sol cuando estamos juntos.

Soy egoísta porque quiero apoderarme de tus pensamientos, de cada hebra de tus sueños, de tus deseos, desde los más nobles hasta los más sicalípticos, y porque pretendo que conozcas la bondad y la malicia de la mano conmigo, hacerte cómplice de mis fechorías, de mi morbo, de aquellas cosas que jamás en tu vida pensaste o imaginaste hacer nunca, que la hagamos juntos con frenetismo, como adolescentes, como si no existiera el resto del mundo, hasta dejarte extasiada, cansada, desarmada y desbaratada, que me digas que ya no puedes más. También quiero que seas prófuga conmigo de esta relación aún escondida, no por el temor ni la vergüenza sino por la noble y elevada razón del amor, fuerza que nos hace capaz de hacer cosas imposibles, y de las cuales ninguna acción que hacemos juntos ha fracasado hasta ahora.

Soy un hombre egoísta porque detesto tus momentos tristes, aunque hayan sido sólo tuyos, porque los odio con furia, y deseo desaparecerlos de manera definitiva. Soy egoísta porque no quiero lágrimas en tus mejillas más que de felicidad, y tampoco quiero tu dolor a menos que se trate de nuestros juegos locos. Soy egoísta porque quiero meterme con una profundidad no antes experimentada en tu pasión, en tu mente, en tu corazón, en tu ternura y en tu lujuria. Además quiero enseñarte el cielo azul aunque ya lo hayas visto, y el mar y la noche estrellada aunque ya los conozcas, para mostrártelos en una dimensión que nunca has percibido ni sentido, llevarte al sol, hacerlos testigos de mi proposición: ser uno siempre. Sólo di que sí, que aceptas.

Soy un hombre egoísta porque no quiero darte nada de mí, simplemente quiero ser completamente tuyo, que es mucho más, y recordarte cada mañana cuando despiertes que estoy aquí, que vigilo tus sueños porque quiero espiarlos para meterme en ellos. Y porque quiero estar sólo para ti, porque mi egoísmo me produce desearte cada mañana, como un día nuevo, viéndote tal como eres, con esa desnudez que me fascina, con ganas de atravesar las fronteras de tu piel, de todo tu ser, y que no sea sólo algo diurno sino también vespertino y nocturno, hasta arrancarle el último segundo a cada madrugada. Que me narcotices con tu cariño, afecto, pasión y quedarme en ti.

Soy egoísta porque quiero que cada día me ames más, me tengas presente en cada canción que escuches, en cada ficción que recibas, en cada ilusión que experimentes, en cada deseo que se te ocurra, aún cuando cierres los ojos. Soy egoísta porque quiero ser el hombre de tus sueños, tu príncipe, tu protector, tu mejor amigo, tu novio, tu esposo, y beberme tu energía, gota a gota. Soy egoísta porque no quiero que me dejes nunca, que seas eterna en mí, que me pertenezcas siempre, en mi ficción y mi realidad, porque quiero ser el único dueño del amor y gritar el fuego que empiezo a sentir de sólo pensarte. También porque quiero secuestrarte y llevarte lejos, aunque sean lugares locos o disparatados, donde me lleven mis instintos para amarte, y luego de eso seguir amándote más, sin descansar un instante.

Soy egoísta porque quiero que cada momento que estemos juntos sea verano, sea nuestro aniversario, que se santifique aquel lugar donde te besé y se haga feriado ese día veinticuatro de Larcomar, donde por egoísta te asalté, te reduje facinerosamente, te apunté al rostro y te disparé un fulminante beso inolvidable. Después de eso no llegó la policía, ni el serenazgo, ni la emergencia médica. Debieron haber fuegos artificiales, bandas de música, serenata y pasacalles, porque así quiero que se viva cada unos de nuestros días. Y que no sólo seas mi enamorada, mi novia, mi esposa, sino también mi amante, mi amiga cariñosa, mi mucama, mi enfermera, mi bailarina, mi ninfómana, mi cortesana, y que cada día seas siempre algo más. Pero también deseo que seas esa niñita de antaño que compartía conmigo su algodón de azúcar en el parque del jardín de infancia, con tu mandilito gris y tu botón blanco de nuestra aula, cuando me besabas con inocencia en la mejilla, aunque yo pusiera mis labios atrevidos. Eso cuando jugaba contigo en mi mundito mágico, el que aún conservo desde hace años en una vieja lonchera para ti.. allí en el centro de mi corazón.

Soy egoísta. Pero qué curioso! Pareciera paradójico porque cada día te obsequio mi ilusión, cada día me haces tuyo con fineza, cada día me robas mi verdad y mi mentira en cada escrito mío, y porque te entrego mis locuras, mi díscola mente, mis más íntimos secretos, mi pasión, mi perversión, mi sentimiento, cada uno de mis operativos juguetes y mi corazón. Te entrego mi energía, mi polución, mi voz, mi ph, mi calor, mi revolución, el punto más alto de mi ebullición hasta mojarte con mi piel. Y porque siempre pretendo decirte que eres el amor de mi vida y que no es casualidad encontrarte, sino que de alguna manera mágica y sutil te busqué y al fin te encontré, y ya estás a mi lado. Sin duda, estabas destinada para mí así como yo para ti, nada de esto fue un error.

Por eso mi cholita linda, a un año de estar juntos y ser uno, te digo que sigo soñando y me arriesgo a perder. Y también te pido en mi egoísmo: sólo ámame.. ahora y siempre. Atrévete a mi amor. A un año de estar juntos te amo más mi Merce.

lunes 7 de enero de 2008

LA CHIRA

La Chira es una playa de mierda. Queda al otro lado del morro solar, al norte, pasando una playita usada por militares. Sus aguas marrones y turbulentas revientan en olas espumosas, amarillentas, repulsivas, mientras los avechuchos merodean la ribera, llena de residuos, de plumas, de inmundicia. La arena es melosa, espesa, pajillosa. Muy cerca hay viejas casas de playa, sucias y asquerosas, nada comparado con las playas de Asia donde pasé mi verano anterior.

Queda a unas cuadras de Los Cedros, donde casi a diario merodeo como un perro vagabundo, como suelen comportarse los varones infectados con ese extraño y masoquista virus llamado amor. Y me gusta la infección. Me he convertido en un adicto a sus efectos narcotizantes, estupidizos, alucinantes, efervescentes, enamoradizos y libidinosos.

Desde luego, no me interesa caminar un poco hasta allí en la compañía de quien deseo para recibir por las tardes sus generosos y tenues rayos de sol. Porque al margen de ser una horrible playa, el mar me transporta, me alucina, me recuerda lo pequeño y grande que soy, lo frágil y poderoso, lo noble y pervertido, lo maquinal y humano.

Y mando a la mierda a la pituquería de Asia y sus playas, ya no tengo dinero para pasar otro verano allí, ni menos, como hasta no hace mucho, para pagar un hotel con tina y agua caliente donde hacer reventar mis hormonas con frenesí. Mi chola es resistente y comprensiva. Además está cerca de su casa, nos ahorramos el pasaje y con los tapercitos de almuerzo economizamos de pagar dos menús.

La tarde es linda, ni frío ni calor bochornoso. Amor, la sopita de choros con cangrejos estuvo buena, creo que aquí alguien no se salva. Acaso me la invitaste a propósito? Aquí en Chorrillos los mataderos son asquerosos, y están algo distantes. No hay lugar, mi vida y este caldito me ha energizado. Anda! No me digas que no, así no vale. Sí, ya sé que hay gente aquí y qué? También sé que la arena es repugnante, finalmente nadie es tan púdico en este lugar, entonces por qué nosotros sí?

Me encantas, vida, esa sonrisita de complicidad me vigoriza. Ya! Qué xuxa! Para mí no será complicado sacar el paquete. De una vez mi amor, nadie nos ve. Contra! Me encanta tu pantalón blanco, quiero una copia masculina para mí, blanquito, finito, exclusivo, traidito de Venezuela, pero ahora lo detesto y odio con vehemencia, el tiro es pequeño lo mismo que la cremallera y no me deja estar en ti. Intento pero tienes que bajártelo un poquito, cariño.

Ya cholita, qué linda! Esos pescadores están en lo suyo, ni caso nos hacen. Una bajadita mientras te cubro con mi polera. Mmm me gusta. Rico! Uy esa tía nos vio y te escuchó gritar y eso me calentó más. Pero qué importa! O nos envidiará o seguirá en su trote, lo mismo que la gente que camina de paso. Veo tu rostro enrojecido, una mixtura de sonrisa y furor, me fascinas, me activas cada hormona, y ni este cielo que nos cubre ni el mar que nos observa es más grande y más amplio que este concupiscente encanto que vivo contigo. Me siento un alborotado adolescente en su primera erección. No importa que llegue la policía, el serenazgo, indecopi, sunat, la cia o la interpol. Como diría la canción “si mi delito es tirar, me declaro culpable mi amor”. Viva la playa, viva esta asquerosa ribera.

No me interesa volver a Asia porque mi novia no está allí este verano sino aquí en Chorrillos, debajo de mí mientras veo oscurecer el opaco cielo costero. La Chira es una playa de mierda, pero qué mierda! Se siente tan rico aquí con mi cholita linda.

jueves 20 de diciembre de 2007

NAVIDAD MENTIRA

La Navidad es, quizás, para la mayoría de quienes la celebran, la festividad más apreciada y esperada por todos. Los regalos, nacimientos, árboles, panetones (u otras comidas según la zona), abrazos, deseos, una gratificación económica, reunión laboral, cena, fuegos artificiales, etc. Lo demás siempre queda en un plano secundario, pues aunque digan que no es así, el supuesto protagonista que dicen es Jesús queda como un extra más en la película.

Y desde luego, no es difícil darse cuenta al ver la publicidad, que muestra el máximo símbolo de la navidad actual: Papa Noel (Santa Claus). Y por qué? Sin duda porque él sí vende. Quiénes se benefician más de esta costumbre del que pocos conocen su origen?

Hay algo innegable, incluso para el mundo religioso: Jesús no nació un 25 de diciembre. Pero hay aún cosas que pocos saben de esta costumbre. Los llamados “Reyes Magos” no eran tres, no eran reyes, ni eran magos (puede buscar cualquier versión de la Biblia y comprobarlo). El historiador judío Claudio Josefo no dice en ningún momento que los seguidores del cristianismo del primer siglo celebraran la fecha de nacimiento de Jesús, ni por reconocimiento. Ellos recordaban lo que su maestro sí ordenó memorar: su muerte.

Pudiera parecer saludable querer ofrendar un día para sentir el espíritu de la llegada del Mesías, pero sin embargo fueron los paganos romanos quienes celebraban las “saturnales”, y esperaban con júbilo el “Natalis Solis Invicti” un 25 de diciembre y que la iglesia – como último recurso - la adoptó y maquilló como la celebración del nacimiento de Jesús, hasta el día de hoy.

Es patente que el espíritu navideño de antaño ha ido desapareciendo entre las personas, y se torna en muchas familias (aunque lo nieguen) en una costumbre ritualista. Lo cierto es que todos los años vemos con esperanza la Navidad y cada vez nuestra sociedad hereda más fenómenos sociales: padres irresponsables, hijos rebeldes, cónyuges desamorados, entres otras lacras, que muchas veces aparentan una imagen honorable. Además, Jesús acaso sigue siendo un niño indefenso que espera que un sólo día del año se acuerden de él, y que los miembros de las familias desunidas y atrofiadas se abracen y besen, al estilo Judas?

Muy al margen de lo religioso, que es una respetable decisión de cada persona, lo que no debe pasar desapercibido es que el gran emporio comercial es quien mejor saca partido de esta festividad. El movimiento económico es más grande, la oferta y la demanda se acentúan y las personas compran en un mundo cada vez más mercantilista. El espíritu navideño ahora es un espíritu comercial y económico. No es el que la publicidad nos ofrece al comprarles un producto, que pudiera ser paz, armonía, perdón, unión, etc. No, Porque las familias peruanas y latinoamericanas están cada vez más desunidas, los fenómenos sociales son más latentes y dejan secuelas muy tortuosas en la colectividad. El perdón y la paz son sólo un cliché que nos impulsa subliminalmente a comprar un regalo o producto para la celebración, la autocomplacencia o la vanidad, como si con un abrazo, beso o regalo pudiesen compensarse el desamor y daño.

Pero aún peor, es muy triste que la Navidad, para muchos latinoamericanos pobres, se convierta en una época de angustia al no poder cubrir las necesidades de una celebración digna. Los pueblos indígenas siguen siendo pobres en Sudamérica, muchas zonas de esta parte del continente no tienen paz ni en diciembre ni en otra época del año.

El índice de pobreza en Perú aún es mayor al 40%, millones de personas no saben lo que es pasar nochebuena, sino muchos días de desnutrición, de angustia, de abusos y de duro e infructuoso trabajo. Ni qué decir del casi millón de personas en pobreza extrema que viven en la sierra. Para ellos una taza de chocolate es un lujo que quizás ni los fines de diciembre puedan degustar. En departamentos como Huancavelica y Puno la pobreza extrema no se supera con una feliz navidad.

Pero lo más indignante es que, aunque no existieron esos denominados “tres reyes magos”, en nuestro país y continente están los reyes que se enriquecen a costa de la pobreza y el sudor ajeno. Los gobernantes y padres de la patria malditos, mordaces y perversos. Aquellos que son los primeros en exaltar la efervescencia navideña, pero que le roban a su pueblo, los aniquilan con sus ineptitudes, corrupción y robo desvergonzado. Borrachos en su poder, siguen extrayendo de nuestras tierras, de nuestro trabajo para sí mismos y para sus lacayos. Aquellos congresistas de la república que cobran completa su gratificación navideña, mientras los jubilados, profesores y demás sólo una pizca de sus remanentes.

Así sucede con los demás poderes, ministerios, alcaldías y demás organizaciones públicas y privadas. Esos son los papanoeles barrigones, que regalan pobreza un día para quedarse con los 364 restantes. Los magos de la coima, el hurto, el cohecho, la inmoralidad. Esos cenarán pavo con panetón para llenar sus panzas angurrientas, mientras en las alturas rurales los niños mueren por desnutrición, y mientras muchas personas desvalidas no tienen quien los defienda, del mismo modo mujeres y niños son víctimas del abuso doméstico de los machazos. Esos son la lacra humana de nuestra sociedad, los demonios de saco y corbata, los Herodes de escritorio, las bazofias de nuestra cultura. Pero aquí no pasa nada. “Es navidad y nadie dice nada”. Así es el espíritu que opera en estos días.

No les deseo feliz navidad, les deseo felicidad todos los días del año.

martes 4 de diciembre de 2007

CHISMOSAS

Aquel día me dispuse a continuar escribiendo un nuevo ensayo sobre un lugar del norte peruano donde trabajé. Había salido de casa a comprar y cuando regresé mi cuñada había usado la computadora durante mi ausencia. Quizás por la premura de leer su correspondencia antes de mi regreso no se percató que dejó abierta su cuenta de correo electrónico. Desde luego, iba a cerrarla como era apropiado, pero tenía un mensaje abierto ante mis ojos. El contenido visto en pantalla llamó mi atención.

Muy respetuoso de la privacidad, me disponía con buena intención a cerrar la ventana y continuar mi trabajo porque la comunicación personal no me incumbe, menos aún si es de la esposa de mi hermano. Pero lo que vi no era nada privado ni personal. Era una suculenta descripción y comentarios de los acontecimientos locales desde Madrid, de una amiga suya.

Por una parte disfruté la lectura de aquel mensaje, nada sofisticada, ni profunda, pero atractiva, rica y pegajosa de aquella mujer peruana casada con un español hace poco y con hijo encima. Pero luego me di cuenta que en ese mismo cuadro tenía transcrito automáticamente una serie de envíos anteriores. En un mismo mensaje estaba el legado de una seguidilla de cartas electrónicas con relatos y contrarespuestas de estas dos perfectas chismosas. Y yo, ni tonto ni perezoso, sobre todo recontra chismoso, me dispuse a leer. Que me perdonen si se enteran pero soy un metiche aficionado a leer lo que no me imcumbe.

La lectura por otro lado no me producía tanto bienestar. Me preguntaba con envidia cómo este par de chismosas pueden cautivar mi interés como lector, y cómo pueden escribir tan sabrosamente las comidillas, chismes, noticias, suposiciones, datos, visiones, conjeturas, dimes y diretes? Me sentía una zapatilla como escribidor. Será sólo por la información o es que tenían un aguda tendencia literaria? Estas chismosas, ambas con un hijo a cuestas, podrían dar apertura a un blog en la Internet o un sitio web conteniendo sus mensajitos, para que toda la ola de lectores falaces y seriecitos se derritan con sus disparatados testimonios sobre sus esposos, amigas, vecinas, conocidas, etc. Que las nuevas parejitas, los últimos cuernos, las barrigas crecidas, las dietas frustradas, las tetas, los celos, las choteadas recientes, los despechos, moqueos y demás cojudeces se conviertan en un fino caviar mientras se degusta la lectura en cada uno de sus párrafos.

De hecho, también me ganaba con los datos precisos de lo que pasa aquí mismo en Lince, sobre algunos viejos conocidos a los que no veo ya. A ver si aparece algo de mí, me decía. Indagaba entre tanta correspondencia junta para ver si aunque sea salgo de extra en esos capitulitos de novela. Pero nada, ya no soy tan popular como antes. Se fueron mis grandes tiempos en que todos, más aún todas, querían conocerme y saber de mí. Ni una maldita línea de este paranoico escritor que tiene cada vez menos lectores en su blog gratuito. Seguro que saco uno de los mensajes de mi cuñada y su homóloga amiga y me llenaré de lectores. Cómo es que el chisme no sólo vende, sino que cautiva, embeleza y arrebata al seducido como toro al degüello?

Pero me apacigua un poquito que sólo haya leído el contenido de un solo envío, el que estaba abierto. No me atreví a abrir otros mensajes de la bandeja. Era suficiente ese resumen de diálogos a distancia que hasta el mismo Platón se impresionaría. Mi cuñada y su amiga deberían ser escritoras. Me ganan, debo reconocerlo. Pero qué mierda! Hay letra para todos. Eso me pasa por chismoso. Bueno, y qué! Estaban bien bacanes esos comadreos.