viernes 10 de junio de 2011

NO EXISTE DEMOCRACIA EN PERÚ

Felizmente no sufragué. Y si lo hubiese hecho sería para ahorrarme la multa por omisión. Además me resultan aberrantes el fujimorismo y el humalismo-chavismo-velasquismo.

Decir que tuvimos que ir a las urnas a celebrar una fiesta democrática es una falacia, la fanfarronería más grande del sistema político (entre otras verborreas).

El periodismo y sus secuaces indujeron a la población a ser consciente en elegir a uno de los dos, porque no hacerlo sería - para ellos - una irresponsabilidad.

Me pregunto qué clase de democracia es la que - por exigencia (porque el voto debería ser electivo y no obligatorio) - tenga que elegir entre dos sinvergüenzas, comechados, conchudos y vendepatrias que no quieren otra cosa que perpetrarse en el poder – como lo hace la mayoría de políticos – para despojar al país de lo poco que queda.

Keiko Fujimori prometió que no indultaría a su padre. Pero hubiese buscado mecanismos para declararlo inocente y dejarlo en libertad, o en el peor de los casos lo hubiera enviado a una casa de reposo como un acto humanitario para que el envejecido reo siga haciendo de las suyas desde una silla mecedora.

Por otro lado, Ollanta Humala es tan patán, sinuoso y mequetrefe como su amo y señor el gorila paracaidista Hugo Chávez, quien dictará desde sus oficinas petroleras las directrices que su servil y bufón Humala tendrá que obedecer, por plata, protección y poder.

Y es que ahora la “chavista República Bolivariana del Perú” se encaminará al círculo vicioso del presidente venezolano, con ”Aló presidente” todos los domingos en canal 5 y 7, cierre de señal de canales y medios de comunicación, y un racismo y discriminación social del que aún no sale el pueblo venezolano. Cónchale vale!

SI Venezuela fuera como lo quieren pintar los chavistas venezolanos y humalistas, valdría la pena el riesgo. Pero en Venezuela la inflación es incontenible y su reducción de la pobreza no va de la mano con la realidad. Chávez reparte pobreza a cambio de votos. Narcotiza a la gente ignorante de su país con regalitos y ofertas baratas. Las propinas pueden ser bien recibidas al principio, pero de regalos no se desarrolla un pueblo. El gobierno de Venezuela no permite el crecimiento porque quien crece es imperialista, quien progresa es traidor, quien quiere sobresalir es burgués. Por eso sus sobones y pajes se aseguran que el pueblo esté tranquilo con arepas y maní.

Ollanta Humala tendrá que enfrentar sus propias ideas si quiere sostener la economía nacional, pero así como Fujimori – que ofrecía una concertación en el debate con Vargas Llosa – terminará ingeniándosela para cerrar el Congreso y abrir una Asamblea Constituyente para perpetuarse en el poder. Ni qué decir de las joyas que lo rodean. Lo mismo hubiese pasado si ganaba la hija de Fujimori.

Entonces, debo pensar que elegir entre dos reverendos pendejos y sus sobones es la fiesta de la democracia? Y quién los ha elegido como candidatos? El pueblo o el dinero y las influencias?

Cómo se es candidato? Acaso no son los que más dinero invierten, más promociones tienen en un partido político por conveniencia y por los lacayos y vividores de siempre? La democracia es elegirlos? Yo no creo que exista democracia en Perú. Es la estafa al país de un grupo de personas (políticos, instituciones, la misma prensa) Quiénes manejan esos grupos de poder: la gente de dinero y que tiene intereses invertidos. Es la democracia que ellos implantan para el despojo sistemático y legalizado.

Pero qué puede importar eso en época electoral y mucho menos en otra época: Es el Perú, un país indescriptible – como dije hace mucho - pero no por la miscelánea geografía, sino por el modo en que conduce política y administrativamente su hacienda. Es una tierra herida, mixta, multicolor, heterogénea en todos los sentidos, lastimada por extraños pero más por propios. Un abanico de miserias y riquezas, de orgullo y deshonor, de opulencia y escasez, de aliento y apatía, de determinación y albur, de esperanza y decepción. Un país que nació dividido, y en donde por “democracia” se elige a los delincuentes, aquellos angurrientos de poder, ávidos de mamar el último flujo de su endeble país, al que robarán, al menos cinco años en el gobierno. Es un país sufrido, sacrificado y difícil, con un lamento indecible.